APOKALIPSIS de JAMES BETANCOURT

प्रेम


A CONTINUACIÓN:

Aqui solo fragmentos del cuento en Documento de Scribd de LA MARCA DEL APOKALIPSIX DE JAMES BETANCOURT Ver DOCUMENTO FULL EDITADO en Scribd

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Esa noche que se presentaban los Misfits en aquel pueblo cercano a L.A., del cual no me acuerdo del nombre, localizado entre San Bernardino y Los Ángeles, fui con dos amigos; uno era una chica que usaba un mohawk verde en su cabeza a forma de serrucho rompe energías; tenía la piel oscura como la noche e igual de brillante al betún como el que aplicaba a veces en invierno a mis botas baratas y viejas que había comprado ya casi dos años atrás en K-Mart. Se llamaba Belle Betún, sus labios eran gruesos como las selvas de África que había coloreado de rojo bermellón violento listo para la acción… la verdad que al verle los labios de ese color tan pegajoso, no me daban ganas de dejarme besar por ella, creo que si los hubiera dejado sin colorete y en cambio los hubiera humedecido suavemente sin que me diera cuenta con su salivita, me hubieran entrado unas ganas tremendas de besarla, pero no fue así. Cada vez que necesita decirle algo a ella, el “rojo-ámame” se entrometía y se me escapaban las palabras o me enredaba todo, por eso tenía que voltear la vista muchas veces cuando hablábamos, sus labios me deseaban y me sentía incomodo en no reaccionar por el pegote rojo en los labios y tener mi mente ocupada en la desilusión de que Mêle no había querido ir conmigo al concierto. Me sentí como un tonto también por jugarle a la fidelidad a ella y por no haber cogido una servilleta para quitarle el colorete a Belle Betún. El amigo de Belle Betún que nos acompaño al concierto de los Misfits, era un chico gay amigo de ella con olor a aleteo imbécil, hablaba hasta por los cordones, estaba caliente y quería sexo inmediato. Con este par de personajes maneje esa noche hasta el pueblito ese en las afueras de L.A., del que no me acuerdo el nombre, en el viejo Toyota Corolla. Cuando llegamos ya estábamos copetones de tanto alcohol y fumaringa. Volviendo a la pista con los Misfits, luego de un borolo de pogo violento y relajante, me recosté cansado sobre una pared por donde pasaba obligatoriamente toda la tropa de asistentes, unas tres mil personas que continuamente iban al baño o al bar por provisiones. 


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Sin llanta de repuesto y en medio de la intemperie me senté sobre la calzada de piedrecitas sucias ydesperdicios inorgánicos que despedían los automotores. Más allá de donde estaba sentado había un pedazo de metal que se le había caído a algún camión de esos gigantes, uno que otro tarro vacío de aceite, un destornillador oxidado y tornillos o tuerquitas por aquí y por allá. Comenzaron a aparecer unos pocos vehículos, y me levante en mi posición, había dejado levantado antes el capó del Toyota a forma de mostrar que estaba varado, un Volkswagen rojo de esos convertibles que le gustaba a Jenna, se detuvo más adelante, se bajó un man y ofreció su ayuda, me contó que me había visto en el pogo del concierto de los Misfits, y nos saludamos otra vez mas efusivamente. Se ofreció a llevarme hasta mi casa, recogí un par de cosas del coche y nos fuimos.



Una vez dentro del Volkswagen rojo, perfumado amujer, sentí, o me ocurrió una transformación: se me borraron 21 años así de rápido, como con el click de los dedos -lo sentí muy dentro de los huesos, en la columna vertebral, como si hubiera viajado entre el tiempo lineal, no a mi voluntad… en el carrito venían con el chico que me recogió dos chicas canadienses que eran hermanas, vivían en la provincia de Alberta en las praderas occidentales de ese país. Las hermanas originarias de Vancouver en el lado oeste, vivían junto a las Montañas Rocosas en las afueras de una pequeña ciudad de nombre Calgary a unos mil metros sobre el nivel del mar. Me dijeron que lo más maravilloso de todo era que desde su hogar, que resulto siendo una especie de finquita muy cuca, se podía contemplar los grandes picos de una cordillera nevada hermosísima que le descansaba a uno el pensamiento con solo mirarla… eso serviría de consuelo a veces como para olvidarse del frio tan tremendo en ese territorio -pensaba mientras las escuchaba describir su finca. Me entere de que viajarían al otro día de vuelta a su pueblo, adema me invitaron a ir con ellas. Pensé un segundo largo en el Toyota, tan fiel, luego decidí simplemente en dejarlo abandonado y yá, además como mi vida de editor de revistas era un fracaso y había llegado a su fin, no me molestó para nada aceptar irme con las chicas hasta Canadá. Aun corría noviembre, entre mas subíamos el paralelo, mas se asentaba el frío. No volví a pensar en mis perdidos 21 años, me sentía bien donde y como estaba… Sucedió que el Volkswagen rojo pertenecía a las hermanitas canadienses, el chico resulto ser un primo que vivía en la gris L.A., una de las chicas se llamaba Rosa y la otra Rosita , se apellidaban Girardot, de descendencia francesa. Rosa era medio rubia, no sé si teñido o que el sol se lo quemaba cuando bajaba al sur. Rosita en cambio tenía el cabello medio rojizo que le caía a los hombros, lizo con una nariz maravillosa, olía a flores silvestres y traía unos ojazos color miel que me envolvían❤. La piel de las hermanitas estaba entre transparente y rosadita. Se dedicaban las Girardot a orfebrería de lo cual sobrevivían, vendiendo su producido en diferentes ferias artesanales desde Canadá hasta México


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Las LETRAS son pura...
FICCION LOKA con algo de PROFUNDIDAD Kosmica


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Me sentía como en Alaska por la cantidad de nieve acumulada de la neviza de la noche anterior. Acid hablaba de todo, estaba bien sensible con aquel fenómeno del final de los tiempos del que la gente a veces señalaba. Como a mí ya se me había destapado el coco desde que termine con mi funzine, todo lo que Acid me decía me parecía que tenía mucho sentido, y me sensibilizaba cada vez más con el tema. Rosa y Rosita se portaron bastante amables con Acid a la llegada a su casa, lo incorporaron dentro de su corazón de hermandad, lo que me gusto bastante, no nos sentíamos incómodos, más bien como una pequeña familia de andariegos. Acid era una persona que encajaba fácilmente en cualquier escenario social, a diferencia de la tosca agilidad verbal mía para comunicarme. Por el contrario Acid rimaba con todo tipo de palabra, con todo vaivén y canción, con todas las miradas y corazones; siempre encontraba la frase perfecta para alentar, acompañar, aplaudir o hacer sentir a todo el mundo como su hermano, eso admiraba yo de él. Las hermanitas Girardot nos esperaban con un gran almuerzo. El aroma de la comida se expandía por toda la casa haciéndonos apreciar una sensación a hogar agradable. No fue sorpresa el salmón rojo dorado al carbón sobre la parrilla que sirvieron cuando llegamos, acompañado de légumes sautés con muchas especias especialmente curry, galletitas hechas de nueces y dátiles recién salidas del horno y un jugo de frutas de temporada fresco. Nuestro ameno almuerzo no termino hasta dos horas más tarde. Pude repetir salmón y galletas. Cuando cayó la noche luego de una tarde perezosa donde Rosa nos leía poemas de su inspiración, bellísimos como para adormecernos en brazos de Morfeo, y después de una larga siesta que tomamos Acid y yo porque veníamos cansados del viaje, las chicas nos llevaron a un concierto local en el centro de Calgary, tocaban varias bandas del noroeste del territorio. Una de las bandas que vi, resulto siendo la de mi amigo Dave de Portland. El nombre de su banda era “The 4 Riders”, no sé si hacían referencia a los cuatro jinetes del apocalipsis; conociendo a Dave, supuse que era así. Junto con los chicos de la banda de Dave, sus amigos o seguidores y mis amigos terminamos esa noche la rumba en una pequeña finca a las afueras de la ciudad hacia el norte por la ruta 772 hasta una intersección antes de Township Road, de ahí volteamos a la derecha hasta donde había un laguito y al fondo sobre el lago quedaba la propiedad de alguno de los chicos de la fiesta. La campiña olía a invierno. No sé de donde salió la idea, pero al poco rato se comenzó a montar una obra de teatro tipo ópera rock, alguien escribía el guion apresuradamente sobre hojas de papel reciclable que parecían de periódico, usaba un marcador y con letras grandes como para que todos alcanzáramos a leer. Parecía que el tema principal de la opera era sobre el caos de una familia adinerada típica campesina de clase alta por herencia. Los personajes eran la famosa familia Terror.



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 Era ya de madrugada cuando comenzó la preparación del escenario, la finca tenia dentro de su propiedad, no muy lejos del establo habitacional donde estábamos reunidos, una casa que había sido destruida por el fuego, quedaban sus ruinas. Me imagine que la irían a usar, parecía un perfecto exterior. Para llegar a la antigua casa destruida desde el establo, no habría que caminar más de 30 metros sobre pastos cubiertos de nieve, atravesados estos en su mitad por un riachuelo semi congelado que lo sobrepasaba un puente en madera vieja. El establo habitacional, no tenia por dentro nada que lo relacionara con una vivienda normal, simplemente lo adaptaron a sus mínimas necesidades y ya. Arriba en el mezzanine un ventanal gigante en un vidrio grueso daba a una vista al lago nublado. La habitación del chico me imagino que quedaba en ese nivel, vi que habían unos camarotes y una cama doble en el lado opuesto muy cerca del ventanal. Abajo un gran portón hacía de entrada. Parecía que era abierto totalmente solo en los veranos, la gente entraba por una pequeña puerta sobre puesta. El establo habitacional tenía más de diez metros de altura en su interior, lo que creaba una gran sensación de espacio. La mayoría de la gente estaba tirada sobre una alfombra inmensa roja árabe vieja y gruesa, enseguida de ella una chimenea en piedra hermosísima recién hecha que calentaba el lugar. 



La chica que escribió el guion comenzó a darnos instrucciones, su novio comenzó a escoger gente entre la audiencia, a mi me dieron el papel de Jesse James, el niño malo que carácter sereno pero que actuaba con instinto de violencia cuando reaccionaba ante algo inesperado que le contradijera su manera de pensar. Al hermano mayor lo interpreto Acid; Trinity era un tipo rudo con barba larga que le colocaron a mi amigo, junto con una peluca sucia de pelo largo y todo alborotado del mugre y del abandono, Trinity manejaba una moto Harley Davidson con motor en V gigante, y vestía en cuero negro. Gafas oscuras a todo hora, no se comunicaba nunca, solo daba golpes a cada rato sobre las cosas. El dueño de la finca, un chico albino con facciones africanas de unos dos metros de alto hizo de papa, esa noche se afeito la cabeza totalmente y le pintaron una cruz roja en la testa con marcador indeleble. Su personaje permanecía sentado casi todo el tiempo en un gran sillón de cuero relleno de lana con la cabeza de un oso con la boca abierta a sus pies. Usaba un gran bastón que parecía tener el grosor de un bate de beisbol. El bastón rudamente hecho en una pieza de un tronco fuerte de árbol, lo sostenía el “padre” siempre en su mano izquierda a modo de control y superioridad. Gritaba todo el tiempo órdenes y contradicciones. La chica que hizo de mama, fue su hermana; una negra altísima sipote de mujer de ojos claros profundos y unos labios rojos sensuales, no pintados como los de Belle Betún. El pelo se lo había teñido esa noche de verde también como el de Belle, uff que coincidencias, pensaba yo mientras la observaba. Todo el mundo estaba pendiente de cómo iban maquillando a todos los personajes de la obra, allí estaba yo también. La “mama” usaba unos tacones altísimos, mini-falda, una blusita transparente que mostraba el grosor de sus pezones y se movía entre todo el escenario con el esplendor de sus curvas enviándole picos a todos los chicos. No hablaba solo abrazaba y besaba a los que se dirigían a ella. Habían varios gatos todos regados por entre el escenario, pareciera que entendieran lo que se estaba haciendo, ellos se iban acomodando poco a poco a medida que se iba armando las pequeñas locaciones, mirando siempre hacia todos los lados, y a veces se incorporaban en las escenas que íbamos desarrollando lo que le daba una nota natural a la opereta. Las tres hermanitas fueron interpretadas por las dos hermanitas Girardot y la novia de Dave que vestía a la usanza hippy con su cabello de india lleno de flores y descalza, a la altura de sus tobillos varias cadenitas con campanitas de colores pintadas a mano que titilaban a medida que ella se movía por el escenario. Fumaba marihuana todo el tiempo. Parecía que las tres hermanitas representaban la drogadicción. Siempre estaban drogadas y tenían un genio cada vez mas endemoniado que las hacia entrar en conflicto entre ellas a cada momento armando los agarrones a puño y pata halándose de las mechas. A veces las tres se entraban a puños con Trinity cuando se cruzaban caminos. Mi papel me destinaba a estar en un rincón sentado sobre el piso cogiéndome de las piernas y mirando con furia hacia todos. El único dialogo al principio de la opera se realizo en un interludio de silencio donde la música de la banda de Dave se detuvo. Mientras las tres hermanas estaban agarradas de las greñas y Trinity las miraba, Per-ro se levanto y grito con fuerza: ¡Silencio!, escuchen todos, su madre tiene algo que comunicarles. Y comenzó ella: Hola queriditos, en el bello día de hoy los he reunido en este nuestro dulce hogar para leerles el testamento que vuestro padre con gran amor redacto pensando en todos, antes de que le llegue la hora de su muerte que se cerca. 






En primer lugar, dijo La Mère subiéndose a la mesa del centro de la sala y habiéndose quitado los tacones verdes untados de ciudad que traía, mostrando sus sensuales piececitos de una piel oscura que brillaba con la luz de las lámparas de aceite que habían colocados alrededor del escenario sobre el piso de madera negra. Y continua La Mère: …es deseo de vuestro padre dejar el rancho de la propiedad a las tres hermanitas Terror, a mi querido Trinity veinte mil euros y diez mil a J.J., el resto de nuestro dinero, unos ochenta mil euros me los entregara su padre a mí. Trinity se levanto, rompió la puertica de un estante y cogió sus veinte duros y se lanzo desde el mezzanine como un gato salvaje sobre su Harley y se largo. J.J. abrazo a su madre y luego escupió el piso y gritando un sonido salvaje se dirigió a sus hermanitas pidiéndoles que lo siguieran a la casa destruida. Todo el mundo se puso sus chaquetas y los siguieron hasta la casa abandonada. Había un gran árbol seco que murió en el incendio junto a la casa. Al lugar cerca del árbol petrificado llego jadeante J.J., todos los demás asistentes seguían la procesión. No entendía nadie el apresuramiento de J.J. ni su propósito; al llegar junto al árbol este cogió la soga rígida que traía del establo y la colgó del árbol seco. 



La soga, a juzgar por la rigidez de su condición, pareciera que hace mucho tiempo la habían guardado humedecida y nadie más había vuelto a usarla. Así fue que J.J. repitió la faena de Judas y se ahorco, como estaba escrito en el guion, nadie temía nada. Cuando termino de temblar y corcovear, quedo inmóvil, las tres hermanitas diabólicas decidieron bajar el cuerpo y embalsamarlo en medio de un rio de blasfemas y maniobras como si estuvieran haciéndole magia negra o un vudú a su hermano. El cielo estaba despejado, las aves de carroña serpenteaban el espacio encima de todos. Higada no paraba de arrojarles piedras a las aves, que en realidad no sé si eran verdaderos gallinazos o buitres. Luego de la embalsamada que habían hecho las hermanitas, colocaron el cuerpo de J.J. sobre el piso sucio de las ruinas de la casa, dejando a J.J. todo manchado de ceniza saturada, la turba que habían estado construyendo sobre los restos de la chimenea, cerca de un mini bosque ficticio, una pira alta de troncos y desperdicios tomados de las ruinas, exigía la ejecución en la hoguera como ofrecimiento a Odín su dios. Las tres hermanitas cargaron en hombros el cuerpo de su hermano J.J. con gran ceremoniosidad, mientras que arriba en lo alto de la colina se dibujaba el perfil de la figura barbuda y peluda de Trinity con el viento acariciando su rostro con gran violencia, montaba él sobre su Harley y observaba con ira… la tarde caía rápidamente en el horizonte de las rocosas lejanas. Se cubría de rojo morado el cielo con los últimos vestigios de luz y el gris caía levemente como una mancha. Las tres hermanas-catástrofe continuaban su peregrinaje hasta la pira, cargando el cuerpo de su hermano muerto. Los padres de los chicos observaban el ritual y esperaban un desenlace. Per-ro sentado sobre su trono de pieles ostentoso y con la cabeza de oso a sus pies a un lado del granero-vivienda sobre un altillo del terreno, sostenía su bastón gigante con la mano izquierda



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A su lado su mujer ahora totalmente desnuda tiraba lucecitas como estrellitas que le salían de las manos cuando las sacudía contra el cielo. De la forma como lo hacía, parecía que estuviera arrojando estrellas al firmamento, mientras el universo se asomaba cada vez más acompañando la velada enfurecida de la familia Terror. La banda hacia su número musical al otro lado de la casa destruida junto a un par de arboles que hacían la vez de pequeño bosque. La música llenaba el ambiente hasta que las tres hermanitas-temibles dejaron el cuerpo embalsamado de su hermano J.J. sobre la pira de restos de madera vieja y leños del pequeño bosque. En ese mismo instante su padre se levanto del gigantesco sillón y camino con solemnidad hasta donde estaba acostado y listo para ser incinerado su hijo J.J. mientras que su mujer desnuda comenzó con una danza extraña mientras continuaba enviando estrellitas al firmamento. Se escucho un tenaz zumbido del motor en V de la moto de Trinity, mientras este se alejaba rápidamente hacia la colina superior hasta que se le vio desparecer entre el perfil de la montaña contra lo ultimo del gris rojizo del cielo. Todos los presentes habían volteado a mirar en como Trinity en su Harley se desvanecía entre la oscuridad. Al final, la banda que se había detenido, volvió a encender su música; las guitarras desgarraban lo que quedaba de aire respirable rayando la noche en angustia y volvieron los chicos de la audiencia a sentarse sobre la grama húmeda en silencio. Higada: Que queres, que queres Per-ro, tu hijo está muerto, ya? no jodas, soy la perra hija malparida de tu podrido ultimo matrimonio, nacida de un amor construido sobre los pilares de la violencia. Soy la boca cochina de la hija de las hijas feministas del siglo XXI, muero pero me importa un kulo, porque todo me vale huevo. Tengo el corazón adolorido y la mente masturbada. Los putos de esposos y maridos que he tenido han sido como puercos en cochinera que con sus pesuñas me han dejado abierto llagas que no sanaran nunca, por eso me salen serpientes y veneno de mi boca. Estoy maldita y en maldición parí mis dos hijos, uno de ellos nació un monstruo producto de mis demonios heredados de vuestra vulgaridad oculta… no soy culpable, soy víctima de una sociedad podrida, y entre ella me deslizo como víbora... bien arregladita, culo apretado y pecho al medio aire expuesto a los deseos ajenos, jugando a ser una chica mas del montón de las feminazis que llenan las grandes ciudades de este sistema que apesta. Por ello llevamos a la hoguera a tu hijo J.J., para sellar el pacto que nuestra familia tiene con los infiernos, para pagar por los errores, por nuestras barbaries disimuladas entre títulos universitarios y posiciones elegantes de sociedad. 








Nuestro dinero ha cubierto todos los trueques fraudulentos de nuestra historia desde antes de nuestro bisabuelo Isaac Ángelo allá en la Grecia bizantina, allá en el podrido Shanghái de porquería del siglo XII. Soy la perra de vuestros sueños encarnada en puta decente de sociedad con boca amarga y mirada endurecida por culpa de mis propias concupiscencias. Ahora siéntate tranquilo padre mío, en tu butaco de coronado reyecito de la basura humana. No sos nada de lo que aparentas, no sos nada de lo que tan orgullosamente sentías de tus años como profesional que fueron un gran logro de mierda y continuos errores de malas decisiones. Todos tus viajes una falsa peregrinación entre descansos lujuriosos con tus prostitutas baratas que alegraban el vacío de tu pieza de motel mientras que paralelamente a tu lado el recuerdo familiar de una foto de nosotros de niños donde todos juntos te suplicábamos clemencia. Porque de niños no parecíamos lo que somos ahora, éramos inocentes a lo que se estaba desarrollando, a lo que se venía entre el aire del siglo XXI, en un 2012 de mierda, cuando el clima se torno una confusión cataclismica de errores por culpa de la generación de los padres, porque Ustedes nunca valoraron el eco-sistema, les valió huevo los animales, el aire, las plantas, el agua… al agua pretenden protegerla ahora para ocultar codicias de posesión de sus recursos. Todo les vale huevo a Ustedes, les valió huevo su hijo que no hizo lo que Ustedes querían que él hiciera, por su manipulación y control de querer que siguiera sus pasos sobre sus caminos huecos, pisando el planeta solo para producir dinero, y aquí estamos llenos y tupidos de euros, para qué?, para asesinarnos a cada uno lentamente entre el odio y la falsedad de nuestras propias creencias?, de que nos sirvió la educación que Ustedes nos brindaron de niños?, si ahora todo es un solo asco. No sé, dime tu padre mío algo que valga la pena y no ejecutamos en la hoguera el sello de muerte para J.J…. 



Nadie dijo nada durante un largo momento, la menor de las hijas de Per-ro con su discurso, había desatado la furia en los cielos y llegaron las nubes oscuras furiosas que se removían amenazantes. Desde la transformación, Per-ro miraba atónito a todos, su mirada se perdía entre le nubarrón del cielo, él sabía que los años que habían vivido juntos como familia, habían roto cada una de las infinidades de conexiones de amor posible, de gozo saludable, de crecimiento juntos. Por esto le pareció prudente y necesario al padre hablar de forma diferente a sus hijos, y con voz de trueno pero serena comenzó: Per-ro:  Hoy creo que mis hijos me han hecho caer en cuenta sobre nuestros males que nos vienen acongojando por siglos desde nuestros antepasados. Pero las palabras de Higada han despertado un sueño limpio que dormía en mi corazón durante toda mi vida. Fui hijo de un esclavo, descendiente de reyes de tierras salvajes, todos conocemos nuestras raíces y su historia, el color del ébano contra la luz no miente, pero mi hija Julia no será nunca más la Higada, de hoy en adelante, cada uno tendrá su propio nombre, y llamen a Trinity porque su nombre real es Jacobo, y no quiero que deje mi lado… ¡llámenlo! El grupo de los asistentes corrieron por entre la niebla que descendía suavemente como acariciando la colina de donde Trinity se había desvanecido. Todos gritaban y gritaban y soltaban estrellitas como la mama de Trinity, hacia un cielo ahora más tranquilo y despejado. La tormenta se alejo rápidamente, la confesión de los corazones rotos había hecho renacer una lucecita de esperanza entre la oscuridad de sus noches. Y mientras los asistentes gritaban en la colinita. La Mère que había como caído en un éxtasis, corría hacia el granero ahumado mientras que con sus manos trataba de taparse la desnudes alborotada por el sudor de la noche. La experiencia de la muerte del ahorcado y la danza de vampiros había cesado, pero se reclamaba un cadáver que no había podido ser consumado, el de J.J. que aun permanecía como momia sobre la pira seca.



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Al irse todas las nubes que cubrían las estrellas, la banda de Dave volvió a dejar sonar sus guitarras. Esta vez la voz de Dave acuñaba los terrores que se habían levantado antes como polvareda contra las ruinas de la casa abandonada, mientras que toda ella se iba desmoronando al paso momificado de J.J., mientras este se levantaba de su muerte como Lázaro. ¡Lázaro se ha levantado!, gritaron sus hermanas al unísono, padre mira a tu hijo amado Lázaro que ha vuelto a la vida. Una lagrima brillo en la noche, mientras esta recorría el rostro de Per-ro. La motocicleta de Trinity se volvió a escuchar a lo lejos, los asistentes danzaban ahora alrededor de él, como acompañándole mientras este lentamente se acercaba al granero sonriendo con sus gafas negras puestas y su melena moviéndose contra la brisa. J.J. se alejo de la casa que había dejado de desmoronarse. El viento había esparcido todas las cenizas de la edificación sobre la amplia grama junto al lago, y J.J. comenzó a quitarse el vendaje que le cubría el rostro en cámara lenta. Cuando la música cesó, comenzó diciendo en voz alta a todos los presentes, con una voz que nadie antes había escuchado de él. J.J.:  Los cuatro jinetes cabalgan por entre nuestra casa familiar, me mostraron el terror del miedo y el sendero hacia el Hades. Me pude dar cuenta de lo mal que estaba todo, y eso me derrumbo totalmente. Mi maldad no estaba lista para entrar en el reino de las luces. El Señor me devolvió con una sola frase: “Ve y salva tu mundo”, me hicieron ver Ustedes que mi mundo eran Ustedes mismos, la misma familia a la que yo había tratado día a día de destruir en mi ciego furor de venganzas desconocidas que quemaban mi interior. Llevo la marca del apocalipsis grabada en mis genes, he renacido de las cenizas de nuestra cuna, hacia el horizonte de las estrellas de un nuevo mundo. De mi muerte nació la esperanza por una nueva comunidad de naciones absorbidas entre el paisaje de la Paz y la Libertad del alma, como nadando sobre las superficies de todas las aguas. No nací en lo oculto, sino en el abierto poema de una hermandad, somos como una transformación de pensamientos que nos cambian desde el centro nervioso de nuestros huesos. Aunque sea yo solo carne también, soy el rayo de luz de mi alma que viaja entre esta nueva coyuntura… díganme hermanos que estoy en lo cierto!... Roucha: Perdona hermano nuestras agudas ponzoñas con que te arrastramos a una muerte entre los despojos de nuestro hogar; como mi hermana Julia lo dijo, nos despertó, y nuestros seres luz fueron activados de repente por los ángeles que escuchaban nuestra opera teatral nocturna del arrepentimiento… Controlla:  Ni Julia ni nadie es culpable, nuestras malas decisiones nos llevaron a fabricar los cajones y las fosas de nuestras tumbas. Gracias Lázaro por dejarte entregar como cordero de sacrificio que redimía nuestras faltas. Ahora las estrellas han vuelto a relucir en el firmamento. La Mère se acerco por primera vez vestida en forma decente. Su cabellera caía sobre su pecho que el viento llevaba y traía desde su espalda a su antojo. Su rostro reflejaba una tranquilidad inmensa, llevaba puestas las sandalias hechas de papiro que habían fabricado los asistentes mientras miraban el desarrollo de la opera teatral. La Mère:  Hijos míos, esposo mío… los amo con toda la fuerza de madre que me comunica con el centro de la Tierra. Somos los hijos de la creación reivindicados bajo el perdón del Universo. Se nos ha concedido la vida, y no una cualquiera, la vida dentro del espiral de los siglos y los siglos… gracias por acompañarme en tan maravillosa travesía. Al tiempo de que La Mère termino su última palabra, la banda de Dave volvió a entonar sonidos acústicos y de tambores desde una batería inspirada en los dioses. Una chica dejaba salir de sus congas unos zumbidos como a ritmo cardiaco desde el grupito de los asistentes que habían acompañado a Trinity. Él se bajo de su caballito metálico, y amarrándose el cabello con una liga de caucho en la parte de atrás, y con una sonrisa sincera después de sobarse la barba un par de veces, hablo por primera vez en años y con una gran delicadeza: Trinity:  Soy Jacobo, hijo de mis padres desde antiguo. La piedra fija donde se construye la primera mansión de los dioses sobre la nueva Tierra. Nuestro camino está cubierto de flores y colores, y esta vez no habrá lluvia que desvíe nuestros pasos. La muerte ha despertado en vuestros ojos nada más que el ¡ARREPENTIMIENTO! (dijo esto él gritando), he visto en vuestras miradas el terror de un fin siniestro. Nuestro sentido de culpabilidad se elevo a la máxima potencia, al descubrir que estábamos cubiertos de la coraza del ¡MAL!, y se apodero de vosotros el terror de las muertes más próximas, y os habéis apegado en miedo al arrepentimiento como única salida. Por ello es que repentinamente habéis realizado un cambio de ciento ochenta grados en vuestras pequeñas vidas. El aire con sabor a fin de los nuevos tiempos, os ha vencido y te habéis finalmente entregado como ovejas a escuchar la tonada de un nuevo corazón. No sé si alegrarme o totiarme de la risa, sois el típico resplandor patético de vuestra condición humana… J.J.:  Dejemos de enterrar nuestros defectos con más dolor, aumentemos el volumen de la música y emprendamos unidos la nueva danza de los sobrevivientes al último diluvio universal. La noche parecía que se hubiera apagado, el sentimiento de que algo llegaba a su fin, se hacía cada vez mas latente en todos los asistentes a la opera teatral. “Les quatre cavaliers” habían cesado en forma drástica y transcendental la parte musical con un gran sacrificio de guitarras en medio de sonidos acústicos irremediables. El escenario había bajado su telón y dentro del cansancio de la noche, los personajes se fueron sumergiendo en un gran sueño profundo uno a uno.







Al otro día cuando desperté, me sentía algo diferente, más liviano; y como todos dormían, me dirigí hacia donde estaba Acid, o mejor dicho, donde había quedado tirado de la noche anterior, pero no pude encontrarlo. Salí afuera del granero, y el campo estaba lleno de langostas que se comían todo por donde volaban. A las hermanitas Girardot las vi correr hacia un vehículo entre los muchos parqueados y percibí que Acid estaba ya dentro de él, corrí con un instinto de supervivencia hacia ellos como si me estuviera cayendo a un abismo sin fondo. No olía a nada, al acercarme a ellos, vi sus pupilas mirándome dilatadas totalmente y expandidas las cavidades de los ojos en horror por lo que estaba sucediendo. Salte dentro del vehículo que Rosa ya tenía encendido y a medio mover y nos largamos de esa finca. El abismo que sentíamos era parecido a cuando el piso de la conformidad donde uno vive, se le mueve de forma repentina y sin aviso. La tierra comenzó a temblar a nuestros pies levemente sin detenerse, los arboles se sacudían, los voltee a mirar y me dio la impresión que me estaban mirando, que me hablaban, pero no mostraban el pánico que sentíamos nosotros. Como animales de costumbres, nos fuimos poco a poco adaptando al movimiento de la tierra y comenzamos otra vez a sentir y a pensar más claramente. Algo que me gustaba bastante de las hermanitas Girardot, era su tenacidad hacia la vida sin nada de zalamerías, esa cualidad las había llevado a adaptarse a la pesadilla que estábamos experimentando. Rosa manejaba una camioneta vieja doble cabina que fue lo primero que encontró, yo trataba de calmar los ánimos de Acid que estaba algo inquieto mientras que Rosita en la parte de atrás donde estábamos sentados, me apretaba el brazo con sus dos manos. Usaba mi mirada serena para tratar de tranquilizar los nervios de todos, y los míos al mismo tiempo. Pensé que no había necesidad de sentir temor, la tierra seguía moviéndose y pensábamos seguramente en un terremoto cataclístico de gran 👀 envergadura si se aceleraba el movimiento continuo. Recuerdo que le pedí a Rosa que se dirigiera hacia el sur, que deberíamos de dejar el hemisferio norte y bajar lo mas sur que pudiéramos, hasta donde aguantara la camioneta y la gasolina. 




Cuando salimos de Canadá, Acid que se había encontrado un mapa de rutas en la guantera, nos guiaba por los caminos vecinales, al rato nos encontramos una gasolinera y cargamos combustible, el terror de la gente en las carreteras era eminente, todos parecían sentir una agonía como en la antesala de la muerte, era dramático y producía un cambio de consciencia impresionante en las reacciones de la gente. Al cabo de las horas encontramos otra gasolinera abandonada de esas de pueblo agricultor al lado de una carretera vecinal que funcionaba al estilo antiguo donde llenaba el tanque de gasolina un superintendente. Allí pudimos tanquiar gratis y aprovechamos para hacernos a otros artículos de necesidad, como alimentos chatarra, cosas de primeros auxilios, toda el agua que encontramos, herramientas, mapas, el repuesto del vehículo, aceites, y gasolina extra para el viaje al llenar un tanque de esos grandes que estaba en el garaje del taller. Continuamos sur, seguíamos presenciando caos a nuestro alrededor. No se podía usar las grandes autopistas por estar estas medio destruidas o en parte congestionadas. El temblor incrementaba lentamente, se producía además un ronquido interno dentro la tierra, algo que nunca se había escuchado, que se metía dentro de los huesos, además que olía un poco a azufre, así viajamos un par de días por todo el oeste del territorio gringo hasta que llegamos a México. No sin antes habernos detenido mil veces a proveernos de lo que encontrábamos en el camino al tiempo nos fuimos adaptando cuando pisábamos la tierra, a sentir el ronquido dentro del cuerpo y a adaptarnos a caminar en movimiento. Creo que ya a lo último lo hacíamos tan normal y estábamos tan tranquilos que nos reíamos de la gente cuando esta todavía corría en terror, que brutos, pensábamos. Ahora hasta dormíamos en los sacos de dormir afuera bajo los árboles, sentíamos que los arboles era un lugar seguro para estar, además uno se sentía protegido junto a ellos, lo mismo que una vez al día comíamos bajo un árbol estilo picnic, hasta una vez las chicas enloquecieron cuando encontramos un restaurante en el camino que hacia hamburguesas al carbón y como la parrilla estaba toda lista, lo único que tuvimos que hacer fue sacar las provisiones de sus neveras y nos hicimos un gran asado con pescado, papas y algunas verduras. 





Tratábamos de sentir que viajábamos en forma invisible más bien, para evitar el contacto con los humanos. El olor del aire no era lo mismo que antes de comenzar el temblor, ahora olía cada vez más fuerte a azufre. La reacción en los animales era similar a la nuestra, tranquilos divagaban por entre las calles y pueblos; perros buscando comida, persiguiendo gatos, venados pasteando, ganado en su rutina en las praderas, las aves iban y venían, etcétera. Por un instante mientras pasamos por Tijuana, pensé otra vez en la fiesta en aquella finca en Alberta donde hicieron esos chicos la ópera rock, no encajaba yo la realidad oculta de la opera con los hechos medio siniestros por los que estábamos pasando, no acertaba como se había sucedido, me daba la impresión que era como una premeditación desde un suceso al otro. De todos modos me distrajo Rosi contándome algo sobre una chica de su colegio que le pareció ver unas cuadras atrás. La realidad es que llegamos en menos del tiempo pensado a Yaviza donde acababa la carretera Panamericana. Los únicos grandes obstáculos fueron en México y Guatemala. 




El resto casi vacía la carretera principal. Ahora nos faltaban unos 90 kilómetros hasta Colombia atravesando una serranía, lo que nos hizo pensar que si caminábamos nos iba a tocar unos dos días y la otra era ir hasta el mar Caribe y buscar donde embarcarnos. De donde nos detuvimos, había una finquita donde vivían unos campesinos muy tranquilos sentados en la entrada de la casa tomando cafecito, se pusieron a conversar con nosotros sobre el apocalipsis, sobre el cambio de los tiempos. Por todos lados era lo único que la gente hablaba últimamente. Habían unos caballos detrás de la casa que pasteaban, Rosi los vio y me señalo, luego Rosa que era la que frentiaba la conversación con los campesinos, les ofreció compra por los caballos, ellos accedieron, diciéndonos que no había necesidad de pagarles, que ya para qué. Eso fue muy inusual por los conceptos de compra venta a que nos había acostumbrado el Sistema. De todos modos les dejábamos la camioneta a cambio temporal en caso de que volviéramos algún día, les propuso Rosa. El temblor de la tierra continuaba, nada de aquello cesaba. Por los pequeños caseríos por donde cruzábamos con los caballos, la gente se había acostumbrado al temblor y hasta muchos de los campesinos, seguían cultivando la tierra normalmente, aun con el runruneo del sonido que salía del fondo de tierra que se le metía a uno por entre los pies. El terror existía más que todo en Gringolandia, poco en Canadá y México, y casi nada en los pueblos de Centro América. Pasamos muchas casas y fincas en nuestra travesía hacia Colombia, fue la parte más emocionante del trayecto de migración hacia el sur. Nos sentíamos atravesando una gran selva sin leyes, llena de bichos y sin nada civilizado, era hermoso el sentimiento de libertad que se sentía al correr sobre lomo de yegua por esos trayectos. Una vez mientras nos encontramos de descanso bajo un árbol, algo que cogimos como costumbre, un chico se nos acerco y nos contó que si alguien iba a hacer una carretera, que la construyeran bajo tierra, pero que era prohibido tocar la belleza de la piel de la selva en este sector. Cuando tocamos tierra Suramericana, sentí gozo, me sentía como en mi hogar, en mi terruño. Inmediatamente cruzamos la frontera, cesó el temblor de tierra. A la altura del Paso de Letras encontramos un vehículo que decían era de la guerrilla abandonado, no lo pensamos dos veces y se los robamos, al fin y al cabo era también robado. Le quitamos la placa y nos largamos. Cuando llegamos a Medellín solo nos quedaba un día en el calendario para el 21 de diciembre, y estábamos a solo 70 kilómetros de Guatapé donde pensaba yo que deberíamos de ir a hacer una parada de reflexión y ver el estado de mi familia. Antes de llegar a Guatapé, nos detuvimos cerca al lago donde mi prima María tenía su casa que había construido cuando se vino del todo a vivir a Colombia. El área era encantadora a pesar de haber temblado por varios días. La naturaleza había soportado el temblor inicial y todo lucía casi igual. María había construido su casa en una elevación de tierra con mirador al lago. Ella había sido para mí como una hermana mayor y pensé que este momento, sería muy indicado para los dos. Con ella me comunicaba muy bien cuando charlábamos sobre temas cotidianos, familiares o transcendentales.





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El tema este del apocalipsis, fue un tema que me imagine podríamos abordar. Principalmente ahora que la gente ya no lo tomaba como tabú, escepticismo o burla. Los medios acostumbrados de comunicación habían colapsado. Los satélites se habían salido de las orbitas, algunos habían caído de vuelta a la tierra. Bajo el mar, la fibra óptica se había hecho pedazos, la misma suerte había tenido las antenas de señal, afectando así la telefonía, la televisión, el internet y la radio modulada entre otras. Los refugios de concreto construidos bajo tierra por los gringos como el de Montauk, todos se resquebrajaron y quedaron destruidos, las antenas gigantes como la de Haarp habían corrido la misma suerte. Los únicos medios masivos que prevalecían eran pocas frecuencias de radio AM y alguno que otro canal regional de televisión. Por medio de estos dos medios de comunicación las autoridades locales trataban de encargarse de la situación. Ya las emisoras trataban de tranquilizar a la gente y animarlas a que continuaran con sus labores normales lo más posible que se pudiera mientras se restauraba el orden. A mí me pareció sorprendente que aun continuaran pegados a algo que parecía extinguirse. En la radio los líderes primer mundistas habían definido la catástrofe como “El principio del Fin”. A los pocos días en las Naciones Unidas surgió una especie de líder carismático que hablaba con arrogancia y dominio que parecía tomaba control y dirigía ahora los hilos del destino humano aprovechando el caos. En Guatapé todo era diferente, al menos entre la población campesina. Mis amigos se sentían bien y a gusto. Un día fuimos caminando a pie hasta el pueblo y nos dimos cuenta en como muchos de los dueños de finca abandonaban la comarca, algunos de los campesinos también lo hacían, parecía un éxodo hacia la capital de la montaña. Recogimos algunas provisiones del pueblo que necesitábamos. Con los días, las emisoras de radio comenzaron a transmitir algo que me pareció aterrador o el comienzo de algo que sabía se venía encima. La nueva noticia era que en la ONU los líderes mundiales habían accedido a que se formara una especie de triunvirato constituido por un líder religioso escogido de un concilio de religiones, un general gringo que representaba según ellos el ala protectora y de reconstrucción de algo que ellos llamaron “el nuevo mundo”, nosotros apenas nos reíamos de tan predecibles decisiones conociéndolos como actuaban ellos. El tercer participante del triunvirato era ese tipo arrogante de la ONU. El gran cambio prometía estabilidad económica, restablecimiento de las comunicaciones, el florecimiento de la raza humana, y la formación de un gran ejercito para protegernos de cualquier invasión, allí fue donde pensamos que vendría otra sorpresita más adelante. El mundo civilizado, o lo que quedaba de él aceptaba a gran velocidad las condiciones del triunvirato. El triunvirato haría el papel de guía, líder espiritual y de protección. En casa de María, la propiedad era casi autosuficiente, ella había venido adaptando su finca y su manera de ser y a una forma diferente de vida, pensando en su retiro profesional, tenía unos cincuenta años y estaba según ella, mamada de trabajar. Le había ido bien en una agencia de viajes que tuvo por varios años en California. Diariamente todos en la casa trabajábamos en la huerta y en la pesca. La propiedad de María no es que fuera muy grande, un poco más de una hectárea, con una casita pequeña en tres pisos sobre la parte alta del terreno. La casa la habían fabricado en piedra y madera con unos ventanales grandes que el temblor había quebrado totalmente. Dos pisos estaban sobre la ladera, el otro quedaba como incrustado en la tierra en la falda. Fuera de la huerta de hortalizas, habían sembrado hace años árboles frutales que parecían bien distribuidos en forma sistemática: aguacate, unas tres variedades de mango, papayas, guayaba, guanábana, un platanal inmenso entre banano, manzano y plátano verde. Algunos árboles aborígenes muy altos proveían protección contra los rayos del sol que ahora parecían más intensos. Junto al lago había una cabañita y un garaje donde una lancha de motor medio golpeada por el terremoto y una canoa a remo descansaban, esta ultima la usábamos Acid y yo para salir a pescar casi a diario y de noche, no nos iba muy mal con la pesca, al menos comíamos pescado unos tres días de la semana, ya habíamos localizado un par de sitios donde los peces se reunían con más frecuencia. Hasta un día pudimos sacar un pejerrey grande. Un gato jovencito que apareció de cualquier lugar comenzó a apegarse a mí, me seguía a todo lugar como perrito, era negro y maullaba demasiado. En las tardes antes de caer el sol, me gustaba salir a caminar por la campiña subiendo las colinitas del terreno ahora casi vacías de humanos, lo que me parecía genial. Esa tarde Salí con Rosi, ella traía otro gato, una siamés grande y juguetona. Corrimos por las laderas y jugábamos con los gatos que se prestaban para corretearlos, era divertidísimo. Luego de un par de horas nos sentamos sobre la grama muy cerca del lago a comer algo que Rosi había traído, después de comer nos quedamos dormidos todos, mientras el sol calentaba suavemente sobre nuestros cuerpos.


Cuando nos levantamos ya estaba oscuro; unos tipos largos de grandes ojos y cabello blanco nos rodeaban, mire a los gatos y estos no se asustaron, pensé que estaba bien, no parecían humanos por su tamaño pero eran completamente iguales a nosotros. Parecían corteses y de suave mirar, manejaban una sonrisa tranquilizadora que me pareció familiar, por un segundo me dieron la impresión de que venían de alguna aldea ecológica desde algún lugar de los Andes… ET #1:  Hola, venimos de las Pléyades ❤, nuestra nave nodriza se encuentra ya dentro de vuestra atmosfera, estamos en modo invisible por el momento, debemos hacer algo primero… es necesario de que antes de que comience la fase final de este evento universal, Ustedes deben de ser transportados… Así fue como nos desmaterializaron a los dos con nuestros gatos y fuimos a dar a un ambiente totalmente diferente a la tierra. Con un cielo espacial transformado que parecía como si estuviera pintado en el techo de alguna casa, pero no, era tan real y se movía lentamente. Estaba lleno de planeticas. El lugar nos gusto muchísimo, se sentía seguro y agradable, olía bien, suave y saludable por alguna razón. No habían casas normales, no sentí noción de tiempo. Un humanoide que venía en la nave, muy amable él, nos dio las pautas en cómo construir una vivienda a nuestro gusto, solo teníamos que imaginarla con amor y extender nuestra mano sobre el sitio que iba a colocarse y ya!, voila, la maison. No sentíamos la sensación de hambre, sed o de ganas de hacer del cuerpo. Tampoco estábamos solos, ahí donde nos dejaron, había una comunidad no muy grande de humanos y animales de todo género. Las casas de ellos eran simples y delgaditas alargadas hacia arriba, con muchas perforaciones que hacían de ventanas o de salidas, los humanos se transportaban si querían por el aire y se veían a algunos salir por los orificios de las casas. La comunidad estaba junto a un acantilado que daba hacia un desierto muy vasto de color rojizo con picos y montañitas, y lagos diminutos entre colinas de color azul claro muy intenso. Encima del desierto, se veía el inmenso palpitar del universo que pasaba como en cámara lenta por sobre nuestras cabezas. Una vegetación muy verde como esmeralda que cambiaba y se volvía transparente a veces, de diferentes formas y tamaños, se agrupaba en distintos lugares alrededor de las casitas alargadas de diferentes colores. De una casita central no alargada, pero más ancha, salía un humito que se desparramaba por toda la aldeíta, dejándole impregnado a las casitas un olor a acacia y a eucalipto mezclado. Había unos árboles más altos que las ceibas que expandían sus ramas continuamente y con movimiento giratorio alrededor de donde estaban sembrados. Aves de todos los colores trinaban encima de nosotros y de rama en rama jugando, cantando y mirándonos a todo momento, los niños más pequeños las recibían sobre sus manos. La mayoría de la gente que vivía en esa pequeña aldea, era más que todo niños y ancianos, y por su bio-tipo, parecían terrestres. El aire era dulce, como si nos alimentara constantemente a medida que respirábamos. Los ancianos de la aldea, no parecían impedidos físicamente como en la tierra, parecían jovencitos, solo que sus cabellos eran blancos. 



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De vez en vez, desde la vegetación, como cumpliendo un ciclo, aparecían desde diferentes lugares una especie de florecillas que titilando salían disparadas realizando una especie de danza mientras una pequeña brisa las transportaba lentamente por entre una corriente de aire. Había un éxtasis en la atmósfera además, que parecía absorbernos a todos y a todo entre un unísono, era como una tonada que divagaba por entre los paisajes y que lo mantenía a uno como embobado de tanta belleza y la satisfacción de vida junta. A la izquierda alcancé a distinguir a lo lejos un lago gigante que se perdía su extremo más lejano al unirse con el lienzo del firmamento. Un día mientras cruzábamos el desierto, pudimos darnos cuenta que el liquido del lago era transparente como cristalino en donde nadaban muchos delfines en un constante jugueteo saltando y salpicando agua, o el liquido del lago para todos lados. Del agua parecían salir unos globitos de aire de colores que explotaban más arriba dejando libres unas haditas diminutas de color blanco con alitas como pétalos de flor, que se esparcían por todo el desierto. Más tarde nos dimos cuenta que la musiquita que escuchábamos venia era desde el lienzo de planetas encima de nosotros que iba cambiando los tonos a medida que se iban deslizando nuevas formas. La música dejaba una sensación de infinito que parecía que viniera del Creador. Al fin pudimos comprender que no existían seres extra-terrestres como los dibujaban en las películas que veíamos en ese tiempo en la Tierra, estos individuos eran humanoides como nosotros, solamente unos cambiaban de color de acuerdo al planeta o sistema solar donde vivían, o tenían diferentes tamaños. 





Las orejas cambiaban, unos no tenían ese ovulo alrededor del oído, sino una perforación. El tamaño de los ojos cambiaba mucho, lo mismo que el color. El tono y las formas de cabello, también. O sea que los detalles cambiaban, pero en resumidas éramos iguales, lo mismo que en los géneros y la forma de comunicación entre todos, que era más bien de forma mental, o como presintiendo dentro de uno cuando sentía una pequeña vibración interna de lo que otros seres querían comunicar. Como no vivíamos bajo una noción de tiempo, sentía uno que el ser interno descansaba ágilmente sobre una luz eterna que lo iba como transportando entre muchas otras luces invisibles que se cruzaban, y así uno, poco a poco desarrollaba la acción de transportarse de un lugar a otro dependiendo de lo que quisiera hacer o a donde debiera de ir. En realidad no supe cuanto tiempo estuvimos en ese planeta como invitados. Se suponía que más adelante, nos llevarían a nuestro próximo destino, y que mientras tanto nos deberíamos ir adaptando en este planeta de cuarta o quinta dimensión y a las nuevas sensaciones que nos brindaba el universo donde estábamos. Desde donde estábamos se podía ver la Tierra, o lo que pensábamos que era ella. Pero antes que nada, decidimos construirnos unos cambuches como para irnos sintiendo parte de esa creación…Rosi y yo nos miramos a los ojos y concluimos en lo mismo: materializamos unas cabañitas pequeñas suficientes y rusticas al tiempo que confortables y amenas, además de graciosas. Sobre una planadita muy arriba con buena vista, junto a otras dos que habían hecho Acid y Rosa, los que nos habíamos encontrado en esa aldea. Nos sentíamos ya instalados y ahí fue cuando decidimos ir de paseo hasta el lago ese que se divisaba muy atractivo, el viaje fue demasiado rápido, puesto que ir, solo era desearlo y pum, ya, estas allá, nos metimos al liquido cristalino y podía uno nadar como pez, y nos dio por pedirle permiso a los delfines a ver si nos dejaban sentar en sus lomos, a lo que accedieron llevándonos por dentro a su más profundo jardín debajo de las aguas, que era súper cálido y con muchos colores marinos. Después del paseo al lago, en una colina del desierto, nos pusimos a observar la Tierra, y sentimos en nuestra mente que en ese momento sobre la Tierra las cosas no eran para nada de maravilla. Comencé a desear cambiar mi posición de observación y gire hasta encontrarme con Rosita que jugaba en ese momento con los gatos que trajimos de Guatapé. La sensación de apreciación y perspectiva visual dentro de mis nuevos sentidos se había intensificado. En el primer segundo se me pasó la idea de comunicarme con Rosita, vi que ella ya me miraba con esos grandes ojazos transformados y llenos de cariño y entonces sentí en mi mente al instante algo como si sus pensamientos acariciaran los míos por medio de un murmullo dentro del mismo éxtasis de vida que experimentábamos afuera. En el intercambio de miradas nos dimos cuenta que nos comunicábamos sin pronunciar palabra. Me uní al juego que ella tenía con los gatos entre una sensación liviana que nos hacia flotar en el aire menos denso. Luego nos dio por incursionar en el resto del planeta y ahí mismo comenzamos a trasladarnos a través del lugar y vimos mucha gente y animales en diferentes lugares. Cuando queríamos nos comunicábamos con otros individuos y parecía que todo era felicidad, no sé qué tipo de felicidad, pero había un gozo que no se nos acababa y que tampoco nos dejaba acercar a pensar en sensaciones opuestas de dolor o tristeza. Entre los rostros de las gentes muchas veces sentí la impresión de que eran rostros conocidos, pero no los podía ligar a ideas de un pasado, parecía que el pasado del que apenas había salido, se iba lentamente diluyendo en el olvido. Nuestros “ahoras” parecían bastante flexibles o fáciles de estirar, por así decirlo, como si fuese plastilina. En ese instante Rosi, yo y los dos gatos, estábamos junto a una gran nave construida como en material orgánico que parecía palpitar, y junto a ella varios otros humanoides, sonreímos y subimos. El platillo volador similar a los observados antes en la Tierra, cuando todo era un misterio, partió hacia el universo enfrente de nosotros, dentro de ella nos encontramos a Acid y a Rosa y otros amigos, nos alegramos todos juntos y nos abrazamos, compartimos un poco sobre las experiencias que habíamos tenido… El grupo de trabajo asignado a nosotros estaba formado por mis amigos del alma Acid y las hermanitas Girardot; además de nuestros dos gatos, el delfín de Rosa, y el halcón de Acid. 





Nuestra pequeña nave era maravillosa, nos transportaba a grandes velocidades, muchas de ellas invisibles o dentro de ríos de Luz. Teníamos algunas limitaciones con nuestra nave, podíamos ir solo entre la 1D y la 5D., por el momento y por muchos siglos venideros, creo que nuestra misión tenia las suficientes ocupaciones que necesitábamos para mantenernos atareados sirviendo con gran diversión en los ahoras que teníamos al frente. Rosita tenía el gusto de viajar en los intervalos libres que teníamos, a una nebulosa lejana conocida como “Cabeza de Caballo”, donde vivía una estrellita que alimentaba una colonia pequeñita de humanoides que habitaban en unas casitas medio redondeadas con techo en forma ovalada hecho en algo como paja, todas sobre un risco alto que daba al borde de un acantilado con una vista a un mar gigante e impresionante de muchos colores, todos estos transparentes que se mezclaban con el paisaje gaseoso de la nebulosa que giraba vertiginosamente alrededor de un núcleo marrón con un círculo alrededor de él como anillo, del núcleo salían a cada rato nuevas estrellitas que se iban acoplando alrededor del anillo.          Cuando llegamos a un caserío de casitas redondeadas, nuestra nave se quedo suspendida en el aire y bajamos al sitio en modo mental. La gentecita era muy similar a nosotros en el aspecto general, solo que más pequeños, nuestro nuevo tamaño que me había olvidado mencionar era de tres metros con sesenta centímetros, por ello, estos nuevos seres de un metro ochenta nos parecieron pequeños. Solo pasamos por la comunidad a saludar. Con nuestros tamaños alargados, Rosi había adoptado unas facciones fascinantes: sus grandes y ovalados expresivos ojos color verde ahora delineados con una liniecita verde-oscuro, me miraban de la mejor forma en que ella manejaba la belleza. Llevaba su cabello suelto rojizo entre un cobre arena de desierto húmedo que brillaba con el reflejo de la luz que provenía de las estrellitas. Usaba muchas florecitas espaciales dentro de su cabello que recogía en nuestros viajes, duraban estas muchísimo por su constitución orgánica que les cambiaba de forma. Era de verdad un espectáculo diferente ponerse a contemplar el cabello de Rosi. Sus labios se movían al hablar como pétalos dando piquitos que parecían flores delicadas y frágiles de un rojo claro. La piel de su rostro entre pálido y rosado, su piel en los hombros era fuerte y dorada por el sol. Le gustaba vestir faldas blancas y largas con unas sandalias estilo romano que dejaban ver el rosadito de la palma del pie cuando se sentaba. Cintas de muchos colores de ramas escogidas de diferentes vegetaciones de donde visitaba, las colocaba alrededor de sus muñecas. La nariz que tenia Rosi me llamaba mucho la atención, mejor dicho me embobaba. Tenía una forma elegante, que llevaba y traía de un lugar a otro mientras ejecutaba sus conversaciones. Cuando volvimos al sistema solar de la Tierra, esta vez dentro de la 5D, nos dirigimos al nuevo planetica donde vivíamos… se llamaba Nambira, con una órbita elíptica alrededor del nuevo sol, que nos llevaba y traía alrededor de todos los planetas cercanos. Desde donde estábamos en este momento veíamos muy cerca a Júpiter, el portal desde su luna Europa era para pasar a otros Universos. Nambira era grande, rojo y las zonas verdes tenían tonos esmeralda. El rojo por sus formaciones desérticas en la superficie, aunque no era uniforme, tenia cavidades de sus pasados por haberse estrellado más de una vez con otros planetas, pero por su tamaño, no se había destruido, así que tenía una grande cavidad en el centro de él que le daban un atractivo de cueva. Dentro de la cavidad, sobre una superficie verde en la parte medio alta del fondo de la cavidad, podíamos divisar desde las cabañitas que construimos, una parte del desierto distante donde habitaban muchas formas de vida aladas. Cada uno de nosotros había hecho su propia cabañita al gusto, como nuestra consciencia era colectiva, podíamos unificar las ideas y llegar a conclusiones en nuestros planes, así fue que las cabañitas eran ahora como de roca, rodeada cada una de ellas por un árbol que parecía como abrazándolas. Dentro de los arboles se daban diferentes formaciones que eran parte del hogar y diseñadas para cada uno de acuerdo a sus deseos. Con el tiempo de estar viviendo en nuestras nuevas casas, nos dimos cuenta que recibíamos diariamente datos informativos de acuerdo al movimiento de expansión del universo, era como si tuviéramos dentro del hipotálamo un código activo que se repotenciaba periódicamente dentro de nuestro sistema celular. A medida que nos transformábamos en una especie de educadores espaciales, se nos asignaron nuevos nombres, Acid se convirtió en Al-Flo-Lux, Rosi en Ri-Ga-Lux, su hermana en Ro-Ga-Lux y yo termine siendo Ur-Flo-Lux, parecía que éramos la familia Lux. Desde nuestros hogares nos proyectamos muchas veces hacia la Tierra en misiones especiales y diferentes cada una de la otra, la mayor parte del tiempo eran misiones individuales. Mi trabajo era de enseñanza dentro de una parte especial de la mente de las personas, y solo cuando necesitaban recibir los individuos un adelanto dentro de su evolución, yo iba y les activaba un código en su ADN celular modificado. Estos nuevos humanos primitivos, al menos tenían tres cordones en su sistema celular, y podían evolucionar sin caer en repeticiones. Así iban avanzando sus generaciones, que para nosotros pasaban rapidísimo, para ellos debería de ser un segundo nuestro como un trillón de años luz. Lastima sentía por ellos, pero al tiempo gozo, al poder cooperar en mucho de su evolución. Ahora nosotros teníamos permiso de ayudar, esa ley de no interferencia se había cambiado, pero debería de hacerse solo a medida que ellos alcanzaban otro plano en la evolución karmática. Por Rosi supe que su labor principal aquí era materializarse en el planeta de vez en cuando como humana y hacer de profesora de filosofía nómada, iba de pueblo en pueblo enseñando las leyes del universo al nivel que estuvieran en capacidad de recibirla. 


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y los ANIMALES que???
BUENA ONDA con ellos, son un destrabe de amigos 

"lukkiluk"   "plink"




 Kinua




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Alguien toco a mi hombro en ese momento y desperté, para darme cuenta que todo lo sentido o vivido hace un rato y de antes parecía haber sido parte de una experiencia extra-sensorial o un sueño, en ese instante no supe si fue culpa de los alucinógenos o del éxtasis de la melodramática opera teatral en que se había convertido la pieza de teatro en la finca a esa hora de la madrugada. El caso es que desperté dentro de un saco de dormir de color violeta sobre la grama medio húmeda de la finquita allá en Canadá, donde habíamos terminado nuestra fiesta después del conciertico. Junto a mi cuerpo sentí el cálido, suave y largo tamaño de la bella Rosita abrazándome y mirándome con esos ojazos. Su desnudes me saco de las impresiones que traía del sueño y comencé a acariciar las curvas deliciosas dueñas de esos ojazos miel, hasta dejarme inhalar por sensaciones y deseos de la carne y envolvernos en una danza de amor físico y mental, por largo rato, era nuestro ritual de amor mañanero, era la energía que nos metíamos para comenzar un día nuevo, así fue como se olvido todo. De vuelta a casa de las hermanitas Girardot, la travesía fue en total silencio de parte de todos nosotros. El paisaje de la llanura de Alberta a un lado y del otro las Rocosas era fenomenal, el susurro del motor y el aire que entraba por la ventana medio abierta de Rosa, dejaba escuchar una especie de armonía sonora medio metálica con olor a naturaleza intensa. Me sentía bien estando en la tierra en pleno siglo XXI. Sobre mis piernas descansaba la cabellera brillosa de la hermosa Rosi que dormía. Pensándolo bien, no recuerdo el momento en que nos pusimos de acuerdo para comenzar una relación amorosa, de amantes, de amigos, bueno, de amigos ya éramos con buena onda, pero lo otro? Al fin y al cabo eso no tenia peso en este momento, menos con la vista que me regalaban las montañas nevadas a mi lado. Contagiado por el murmullo de la realidad y el sueño de Rosi, comencé a cabecear entre dormido y despierto, e inmediatamente volví como arte de magia a mi sueño anterior, no podía evitarlo, era como parte de una continuidad intima conmigo mismo. En el sueño me encontré con Rosi, al menos ahora lo sabía, eso pensé, que todo era un sueño, aunque igual de surrealista y abstracto que los sueños, me sentía algo bien real dentro de él, como si estuviera vivo y no solamente observándome reflejado desde alguna esquina. Cuando nos vimos, ella corrió hacia mí y me abrazó; nos miramos y vimos que estábamos en la pequeña aldeíta de nuestro planetica de caminado elíptico, nuestros gatos jugaban revoloteando y persiguiéndose entre ellos, parece que era lo único que hacían los animales, jugar. Hasta que Rosi comenzó a comunicarse conmigo dentro de la mente…

Ri:  Porque estamos aquí Ur?

Ur:   (Me quede un momento en silencio, sintiendo y analizando todo, parecía que Rosi también había experimentado lo mismo que yo), creo que estamos viviendo varias y diferentes experiencias al mismo tiempo en dimensiones diferentes o paralelas, no lo sé exactamente… (y me quede cómo mudo)

Ri:  Esto… no es un sueño… verdad Ur?

Ur:   No tengas temor…

Ri: No tengo, solo quiero estar segura de lo que estoy haciendo.

Ur:   Esto no es un sueño Rosi, (la llame Rosi, sabiendo que era Ri, parecía que eso afirmaba mi pensar), hagamos lo que tenemos que hacer cuando estemos acá o en cualquier lugar, al menos hasta que todos estos momentos se unan en un ahora en algún punto, de todos modos nos estamos divirtiendo, cierto?. Caminamos un largo trecho en silencio, de la arboleda cercana nos llegaba un aroma a flores bien profundo que caía bien, parecía que buscábamos un silencio que nos acomodara a lo que estábamos experimentando y el aroma nos ayudaba, tratábamos de sentir todos los nuevos ahoras, divididos en diferentes lugares, pero al tiempo seguíamos siendo cada uno de nosotros, así mismos. Al fin del rato de ver a nuestro gatos jugar y jugar tanto, optamos, absorbidos por el gozo de ellos, de un cómo invitándonos a salir de nuestras pre-ocupaciones, y nos pusimos a corretearlos y eso si era otra cosa, se convertía en una correteadera entre humanos y gatos, ellos contra nosotros y viceversa, ellos siempre nos ganaban por su agilidad felina. Al fin después de tanto jugar, nos sentamos todos a contemplar el paisaje que parecía dándonos la bienvenida. 




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Sentimos por un instante cuando nos mirábamos que todo alrededor nuestro se alegraba de vernos. Eso nos entusiasmo y nos acercamos el uno al otro un poco hasta que un beso de esos suavecitos llenos de magia, nos unió. La inmensa vista que teníamos al frente de toda la 5D era tremenda como para pasarla desapercibida, parecía un regalo, tan vivo y tan cercano y sobre todo, tan visual. Ri se disculpo un momento y se dirigió a su cabaña seguida de su gato. Y me quede solo acariciando a miau que miraba también todo eso al frente nuestro. En un segundo sentí un llamado dentro de mi mente y cerré los ojos y me transporte hacia la tierra 3D, donde estaba la niña especial que yo ayudaba bastante; dentro de su ADN podía ver el brillo de sus cordones elevarse como bailando, se llamaba Mo, vivía esta vez en una cueva subterránea en el centro de un conglomerado de tótems. Ella nunca hablaba y vivía sola, por algún motivo similar me recordó a esa niñita de la Tierra de antes de nombre Momo. Active su código y me disponía a partir, cuando la niñita se comunico conmigo, parecía haberme detectado de alguna forma. Mo:  Quien eres, eres mi ángel?. Como nunca me había sucedido tal cosa y no recordaba que tuviera órdenes de no hacerlo, pensé un momento, vacilé y me comunique finalmente con mi consejero mayor Ram-Ri-Dam allá en el planeta central de luz de las Pléyades, sintiendo en mi realidad una afirmación, aun así sentí deseos de hablar con él, que nunca lo había hecho directamente.

Ur:  Hola Ram, hermano, soy Ur de la Tierra.

Ram:  Hola Ur de Nambira, (sentí que sonrió), como estas Hermano?.

Ur:  (Ese “Hermano” que El pronunció me sonó a más Hermano que cualquier hermano, como reafirmándome que éramos de la misma manada, algo como un parcero de verdad)… experimentando mi nueva existencia… ya ves, nada perfecto todavía.

Ram:  Disfrútala, cuando vienes a visitarnos?.

Ur:  Cuando quieras, estoy listo, muy pronto (me ponía nervioso)… por ahora necesito saber algo, necesito tu consejo…

Ram: Lo que deseas preguntar está bien, ya lo habías sentido que estaba bien, siempre que vaciles, siente por dentro y desde adentro te llegara la respuesta. Tu centro de impulsos celulares esta en tu corazón, allí se encuentra tu Cristal, él te guiará siempre, está conectado conmigo y yo con el Padre, no vaciles jamás.

Ur:  Gracias hermano Ram…

Volví donde estaba antes con Mo, el tiempo no se me movía para nada, podía estar en varios sitios al mismo tiempo, era maravilloso…

Ur:  Si, soy tu ángel de la guarda, soy luz en tu interior, no temas, como estas hoy?

Mo:  Un poco solitaria, los humanos acá son muy salvajes, a veces siento temores, nunca puedo hablar, siempre los ruidos exteriores que producen ellos, me callan, creo que me estoy volviendo como una muda salvaje…

Ur:  Eres una niña formidable, vives sola porque tu destino es escuchar a los salvajes, trata de no hablarles, solo escucha en silencio con amor y sin temor, para que influencies sus pensares y estos a sus acciones y emociones, y así puedan evolucionar rápidamente, tenés una energía que alimenta tus alrededores, no sos muda, ya llegara alguien con quien compartir conversación, por ahora esa es tu misión… Mo, tenés una misión, te das cuenta? No te hace feliz? Recuerda en no hablarle a los salvajes, no te entenderán jamás, ellos están en un estado primitivo donde solo escuchan la voz interna de sus egos, en otras palabras, solo se escuchan a sí mismos. Cuando te sientas otra vez solitaria, me llamas…

Cuando volví a la aldeíta donde vivía, encontré que Ro también había vuelto, aunque a Al aun no lo veía. Rosi salió de su cabañita y nos pusimos a jugar un rato con nuestros animales, Rosi le había puesto al tanto a su hermana de nuestras nuevas formas de vivir, Rosa no decía nada al respecto, luego de un rato nos dijo: “Tenemos que volver”, y nos despertamos dentro del Volkswagen rojo, y Acid nos sonrió al vernos despertar…

Acid:  Hola chicos, casi no se levantan, los estaba llamando porque ya vamos a llegar a casa.

Rosa:  Tengo mucho hambre.

Rosita:  Te acompaño a hacer algo.

En eso el celular sonó en mi bolsillo, hace tiempos que no escuchaba ese sonido ensordecedor que me unía a las carreras desesperadas entre el consumismo humano del siglo XXI de donde me había sentido desconectado hace tiempo como si nunca hubiese existido, pero el timbre continuaba y como en cámara lenta me dirigí hacia él, era Belle Betún.

BB:  Hola nene, ya estas mejor?.

JB:  (Sin saber a qué se refería ella), hola Belle, que milagro escucharte (dije).

BB:  Siempre pienso en vos bebé.

JB:  Gracias Belle, como seguís en tu vida? (no sabía que decirle).

BB:  Lo mismo, conflictos con los tombos, tropeles con mi mama que porque no voy a la escuela, el puto de mi amigo gay ya no me acompaña a los gigs, parece que se consiguió un novio nuevo que lo absorbe, que según él es un sol de verano… como la vez?.

JB:  Lo mismo de siempre Belle, no has pensado alguna vez en darle un giro a tu realidad?, hacia un horizonte más agradable?.

BB:  Nene, no sé de que estas parlando, vivo como encarcelada en este cuerpo que a propósito es hermoso, negro y salvaje, que nunca has querido disfrutar, entonces me toca buscar otros lugares donde hallar satisfacción. Con mi cuerpo puedo manipular a otros y también estrellarme contra todo…

JB:  Por eso mismo Belle, no te gustaría liberarte de esa cárcel?.

BB:  (Se quedo en silencio, susurro unos ruiditos con sus labios que me imagine estarían coloreteados de un rojo intenso y que a lo mejor sonreían en ese momento)…
uhmm, a veces siento otras cosas, muy dentro de mi…
Viven reprimidas u oprimidas
Como si quisieran volar,
como buitre en agonía por la presa
y duermo, y cuando sueño,
vuelo como ave libre
sobre toda mi existencia.
Me veo salir de mi casa
negra como la noche y vuelo
solo vuelo, bebé… es todo lo que
sé hacer, ahora lloro, bebé…
lloro, y mis lágrimas buscan
una ventana por donde salir
salir y volar
pero no sabría donde ir…

JB:  Cuando revientes las cadenas, sabrás donde ir… el sentido de libertad te guiara hacia lo desconocido, como no le tenés miedo al cambio, lo encontras Belle, hallaras tu nuevo destino y no solo serás feliz, sino que sentirás que estas realizada dentro de algo que tiene sentido.

BB:  Chao bebé, por eso te amo
porque se que sos libre
por eso te llamo
porque tu voz libera mis alas
gracias bebé, gracias…



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Cuando colgué, quede pensando en Mêle, en que sería de su vida, estaría igual o peor que Belle?, buscando su ventana?. Las chicas sabían lo que hacían en la cocina, la Rosa era una gourmet; habían preparado unos vegetales salteados con hierbas, torta de almendras y nueces, queso recubierto de humus casero, agua aromática de hierbas y una fruta. Comí torta como loco, estaba vacío, parecía que no había comido en siglos, ya que de todo lo que nos alimentamos en las últimas semanas fue de barras energéticas y comida chatarra de paquete, más agua ventiada. El teléfono de la casa sonó y unos amigos de las hermanitas Girardot las invitaron para ir a la playa, que quedaba algo retirada, había que cruzar toda una provincia. Cuando pensé en el mar, me dio frio, como podrían estos canadienses ir al mar en -15°C?, no entendí, era otra cultura y me tenía que acoplar. Terminamos yendo todos metidos dentro de un bus viejo de colegio que paso a recogernos muy temprano al otro día. El bus estaba lleno de chicos y chicas, guitarras, perros, dos gatos erizados, mucho alcohol y humos. Esa noche en la playa, en algún lugar de la Colombia Británica, al norte de Vancouver entre alguno de los fiordos de esa costa fenomenal. No había nadie a la redonda, se hizo una fogata, yo había decidido parar de beber alcohol, desde la última fiesta después de la casa de Hongux. Mi vida había dado un giro ahora de 360°, solo me puse a contemplar las llamas del fuego, en como danzaban con el viento y las chispitas que salían veloces como buscando algo arriba, algo invisible. Arriba en el cielo lleno de estrellas, pasaban unas, otras titilaban y me acorde del cielo de Nambira. Rosi se abrazaba a mi buscando calentarse, era una personita llena de una ternura fascinante por dentro y por fuera, que me hacía sentir bien, me sentía a gusto junto a ella, era como mi alcohol en ese momento que me serenaba mientras observaba el fuego y las estrellitas jugando con las chispitas. Cerré los ojos y vi dentro de mi imaginación a Mo, ella estaba también junto a una hoguera, solo que parecía que la tenían atada a un poste y era incinerada en vivo por una horda de salvajes. Una lagrima rodo por mi rostro hasta la arena junto al tronco de árbol caído donde estaba sentado. No sentí tristeza, sentí alivio, seguramente Mo reencarnaría otra vez en alguna otra época más adelantada, eso me alegró. Luego pensé en Belle, y vi como era violada en un callejón oscuro por tres manes que la golpeaban y la violentaban, mientras su piel oscura rosaba el cemento sucio del pavimento. El rostro de Belle sonreía de felicidad, entendí que ella en ese momento trágico, sentía que estaba comenzando a ver o a vislumbrar dentro de ella la ventana de luz dentro de la oscuridad de sus pensamientos y la negrura de la noche. Vi como la acuchillaron varias veces los tres hombres, vi su sangre empapar el cemento sucio y vi como de su cuerpo salió un ave negra como un buitre nocturno que voló por el firmamento oscuro de ciudad poluta y sonreí con ella, sonreímos en gozo y sentimos alivio los dos juntos. Esa noche al frente de las chispitas, dos amigas mías muy cercanas acababan de cambiar sus vidas y pronto escucharía de ellas otra vez, y sentí alivio. 



De seguro ellas habían luchado con sus almas tratando de impartir justicia y palabras de amor a sus adversarios antes de morir asesinadas vilmente. Por eso sonreían en sus patíbulos. Por eso, en lo contrario, lagrimas de gota salada ❤ salían y rodaban por mis mejillas a remojar una arena abandonada junto al mar. Cuando abrí los ojos, Rosi me miraba sonriente y con ternura. Nos abrazamos y nos quedamos quietos. Después de un rato, entre los bullicios de la gente, escuche que iban a hacer una obra de teatro, uhi no, pensé, otra obra dramática, estos canadienses están locos. Pensé que esta vez, no participaría, seria parte de la audiencia, las experiencias anteriores me habían dejado saturado de obras teatrales roqueras. En ese momento pensé en la obra allá en Alberta conde participé como el ahorcado, donde había muerto, en si esa escena tendría algo que ver con los cambios que se me estaban dando últimamente, no lo sé. Los tiempos se me cruzaban fácilmente. Esta noche después de la obra de teatro, más liviana que la otra, nos fuimos a dormir en una carpa que Acid trajo, que colocamos junto al mar, sabíamos que la marea comenzaría a bajar, estábamos tranquilos. Los cuatro nos metimos en la carpa, dormimos toda la noche, al otro día, volvimos a Alberta. Después de unos días, las chicas nos dijeron que ya casi terminaban con la producción de platería que necesitaban para la travesía navideña. No sabía a qué se referían. Parece que debido a que diciembre se venía encima, ellas acostumbraban cada año al comenzar el mes migrar lentamente hacia el sur vendiendo sus artesanías y joyería en las diferentes ferias locales del Pacifico. Le habían anexado al Volkswagen un trailercito pequeño un poco alargado donde colocaban todo su trabajo y mucha ropa. Salimos de viaje anunciado el día primero de diciembre del 2012, el invierno arreciaba con sus vientos helados provenientes del polo norte pero a medida que bajábamos se iba mejorando. Comenzamos en Vancouver, pasamos a Seattle, Portland, San Francisco, Big Sur, Venice, San Diego, Tijuana y el puerto de San Blas que parecía ser nuestro último destino. Durante la travesía conocimos mucha gente; nómadas, gitanos, viajeros, mochileros, etc. Mucha gente mágica con los que cruzamos almuerzos, cenas, días de campo, tertulias, etcétera. Algo interesante fue que junto con los agradables extraños, nos sentimos como una gran familia que terminó tornándose como una caravana de autos, buses, mini-vans, tráileres y motocicletas desde Vancouver hasta el puerto de San Blas como una pequeña tribu de gitanos artesanos. La travesía fue maravillosa, casi dos semanas de pueblo en pueblo. Cuando nos sentíamos renovados, seguíamos con el viaje, lógicamente siempre después de que las chicas nos recreaban con su ronda musical de danza y algo que cantaban mientras nosotros las acompañábamos. Yo estaba en unos timbales o en una conga y Acid en la guitarra, que sabía hacerla sonar bellísimo. Como las chicas habían podido vender toda la producción de platería y artesanías durante el recorrido, estábamos seguros, económicamente hablando. No crean que Acid y yo no hacíamos nada, durante los días que las chicas laboraban en la producción de cositas, ellas siempre nos involucraban a ayudarlas en diferentes trabajitos, terminando Acid y yo siendo sus asistentes. 



Bajamos sur y cruzamos otra vez el canal de Panamá, sentí un deja-vu, pasamos el Darién en nuestro pequeñito Volkswagen rojo convertible. El ejercito en la frontera nos revisaba, un sargento en forma de burla pregunto, que porque no viajábamos en algo más cómodo, nos miramos los cuatro y nos reventamos de risa, nunca se nos pasó por la mente en haberlo cambiado a un van o un tráiler. Parecía que el autico rojo nos sentaba bien. Para economizar tiempo de recorrido nos turnábamos los cuatro al timón; primero Acid y Rosa estaban al frente, ella le hacía de timonel o viceversa, mientras nosotros dormíamos atrás, y cuando cambiábamos al frente, nos tocaba la guía. Dormir atrás nos parecía cómodo, el sitio era algo amplio, lleno de almohadas, y cobijitas. Y así fue que al fin llegamos a los Andes, me sentía como en casa al tocar tierra suramericana. Encontramos en internet una eco-aldea de nombre Atlántida que nos llamo la atención, quedaba al sur de Cali. Allí nos instalamos a gusto. Colocamos la carpa en un plancito encima de una montaña, lejos, muy lejos del mundanal ruido -como alguien dijo. Hablamos con los que dirigían la aldea y nos permitieron quedarnos el tiempo que considerábamos necesario en nuestra travesía a cambio de colaborarles con el laborar del campo, el cuidado de los animales y algo de construcción. Acordamos y estuvo bien. Las chicas se unieron a un grupo de danza y a la cocina. Todo parecía lleno de un aire de paz y progreso en la aldea. Mañana seria 21 de diciembre del 2012, Acid se encontraba ansioso. Se reunió con un grupo de la aldea que compartía sus mismas ideas. Yo por mi lado pensé que esperaría solo. Fui a una planada encima de la montaña más alta dentro de la propiedad. Cuando llegué a la cima, encontré una planada despejada encima de una gran roca al final de la ladera donde parecía haber un nido de gallinazos, y junto a ella un gran árbol. Arreglé mi cambuche con una carpita pequeñita anti frio que conseguí en Canadá y un saco de dormir que también aguantaba temperaturas extremas, mi cuaderno de apuntes, un lapicero de mil pesos, crema de dientes, queso y dos manzanas. Me instale a distancia prudente para no acelerarle el ambiente a los chulos. Desde mi posición se podía divisar aun con lo poco de luz del atardecer, las cabañitas todas allá abajo dispersas entre la vegetación. Desde donde estaba, se podía ver el rio surcando como serpiente verde lentamente, los sembraditos todos cuadraditos, el inmenso platanal, los espesos arboles y el atardecer al fondo adornando todo de forma inocente y dulce, todo olía rico, a tranquilidad, a silencio… me sentía a gusto. Estuve por un momento algo ansioso, presentía que a lo mejor empezaría algo sobre natural, estaba sentado como esperando a que una nueva película comenzara, y quería verla desde donde estaba sentado observando, sí, solamente observando, tranquilo y listo.



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en aquellos días de PUNKI

DOCU. 1984 PUNK-CALI






en akella época cantaba en bandas como: 

"WARRIORS of the LAST DAYS" ....






💀 GERMS 💀  FEAR 💀  DEAD KENNEDYS 💀 BLACK FLAG 💀  MOVIE 💀 SOCIAL D 💀 


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Pero me quede dormido, y al amanecer entre el alba, abrí los ojos y medio me moví desde mi posición horizontal perezoso, desde la puerta de entrada de la carpita me puse a mirar hacia fuera… todo parecía igual, tanta ansiedad para nada?, pensé. ¿Sería que fue pura habladuría todo? Que desperdicio de letras, que desperdicio de energía, o sería un error en nuestro estúpido calendario?, no sé. Pensé en los escépticos que estarían todos sonrientes y burlándose de nosotros los inocentes. O de verdad el peso del pensamiento colectivo de tanta gente a través de los siglos tenía que haber hecho algún efecto. Salí de mi pereza y dejé la carpita, mire al cielo, y voila!, el cielo estaba morado, un azul rojizo nos abrazaba, una bandada de aves gruñía o cantaba o ululaba al pasar como buscando dirección o destino, deje todo tirado y baje como pude a grandes zancadas hasta que llegue al centro de reuniones, donde habían varias mujeres con los ojos cerrados congregadas en un gran círculo, habían permanecido en total vigilia y ayuno durante la noche, parecían muy serenas y tenían todas una sonrisa en su rostro, a la distancia pude distinguir del ala contigua a esta área, como otras mujeres entraban y salían apresuradas y murmurando de la cocina. Como las chicas del circulo estaban en silencio, me dirigí a las de la cocina y cuando pude hablar con una de ellas les pregunte que cual era el alboroto, a lo que me dijeron que se rumoraba que el eje de la tierra, que venía desde hace tiempo moviéndose poco a poco, se había salido totalmente de su sitio en dirección opuesta, algo como un giro de 360°; lo que significaría que estaríamos ahora mirando patas arriba. La luna matutina estaba roja, recordé en ese momento que a veces la veía color naranja en las ciudades dependiendo del grado de contaminación en el aire o de la luz inclinada que le mandaba el sol. Pero hoy estaba roja de verdad, más roja que la camiseta que llevaba puesta Rosi ayer. Se me paso por la mente en un segundo el apocalipsis de la Biblia y Salí del centro de reuniones, pensé que ahí no estaba haciendo nada. Corrí hacia donde estaban mis amigos, que ya bajaban de la colina, nos encontramos en la planada que conducía a la entrada de la aldea, afuera divise por un segundo el vehículo en que habíamos llegado ayer. Me preguntaba y me seguía preguntando cosas, pero nada, no sabía en ese momento concreto que preguntarme, no sabíamos que hacer, solo abrazarnos. Un aire de incertidumbre parecía envolvernos a todos. Preguntamos alrededor a la otra gente que veíamos, pero nada, todos estaban peor que nosotros. Todo mundo parecía alterado y desubicado por una confusión que aparentemente nos acechaba pero que no se veía de donde. 



Decidimos sentarnos sobre la grama, hasta que Acid dijo muy claro algo: “Debemos hacer algo, deberíamos de girar nuestros pensamientos y percepciones sobre nuestra ubicación para ajustarnos al cambio que estaba sintiendo la tierra”… de repente, a medida que nos ayudábamos en cuanto a cómo ubicarnos bien, cerramos nuestros ojos y cogidos de las manos hicimos un circulo en silencio. Yo pensaba en ese momento cosas como que no estábamos muy lejos del círculo ecuatorial, así que no estaríamos muy lejos de la nueva realidad. Cambiábamos la ubicación polar en nuestro pensamiento y ya, forzándonos a ubicarnos en forma opuesta; por ejemplo, si la luna y el sol habían cambiado su eje magnético también, todo debería estar funcionando en otro ciclo o al revés mejor dicho, habían cambiado su recorrido y la tierra también, o sea que todo era opuesto, el sol saldría por el oeste y la luna por el otro lado. Así fue que comenzamos a sentir más fuertemente el eje de la Tierra, su nueva posición, reconocimos también su cristal en el centro de ella que irradiaba luz a través de nuestra columna vertebral pasando por un cristal interno clarito que brillaba dentro de nuestro corazón, y que luego salía suavemente hacia el infinito… nuestro sistema nervioso se expandía con la luz que pasaba y nos íbamos adaptando a un nuevo pensar, una nueva consciencia que se expandía y se sentía sólida por dentro; como un camaján cuando camina por su urbe, seguro, confiado, adornado, perfumado, con su peinado volteado, caminando sus calles como dueño, sintiéndose rodeado de masas de gentes temerosas y confundidas. Abrimos los ojos y nos miramos, nos tocábamos y nos cagábamos de la risa… salimos corriendo de la eco-aldea, no queríamos estar encerrados entre alambres de púa y conceptos de propiedad… Rosa corría adelante como cabra loca, gritando con voz sonora:  

“SOY LIBRE… SOY LIBRE
soy una bacán
que me agito a millón…”.

En eso vimos que un bus chiva venia desde Popayán, estaba toda llena de grafitis en su exterior de muchos colores como si hubieran sido editados en fotoshop, en su interior un mundo de loquitos todos muertos de la risa, muy alegres que nos miraban, sacando sus manos saludando. El bus se detuvo y un chico de los que iba en la parte de arriba de la chiva nos grito: “Hey chicos, vinimos por Ustedes”, nos montamos mirándonos estupefactos pero tranquilos, los rostros de todos los blogueros dentro del bus parecían también como si alguien les hubiera tomado una foto y la hubiera pasado por fotoshop, como con un filtro comic. Voltee a mirar a mis amigos y también, nos tocábamos los rostros como si lo que viéramos no fuera real, solo nos reíamos y ya, no sé si era una risa contagiosa, o el ambiente era demasiado mágico como para no estar riéndose a cada rato y por todo. La chiva se dirigió al norte, o sea al antiguo sur, hacia Popayán. 



Nuestro busecito folclórico con forma de “chiva” toda pintureada y con aspecto de comic animado y con nosotros adentro metidos, se fue introduciendo dentro del Cauca colombiano. Antes de llegar a Popayán, nos desviamos hacia la derecha en dirección la selva del Pacifico; a medida que nos compenetrábamos mas y mas dentro de la jungla, veía como la vegetación se iba transformando en dibujos de comic también, hasta el punto que en un momento estábamos todos inmersos en un comic real, que a veces parecían cuadritos o viñetas de comic cambiantes, y en otras ocasiones un videíto animado. Al rato de estar profundizándonos dentro la selva, ya me sentí que estaba como dentro de un proyecto de animación y no en la tierra que conocía, y que lo que veía tampoco era una distorsión visual, como si el proyecto fuera una realización hecha por nosotros mismos y los blogueros. Teníamos la capacidad de cambiar los ahoras al tiempo de disfrutar al máximo lo que nos inventábamos. Una sonrisita de gozo se doblo en mi boca, me sentí por primera vez como formando parte de algo vital, valioso, importante… y tan solo me reía, jajaja… todo estaba como tan retirado de aquel tiempo que había vivido cerca a Mêle, en Los Ángeles. Sentía las posibilidades acá en esta realidad de una forma infinita, con tantas opciones disponibles dentro de mi pensamiento. Comencé a pensar en un como guion a medida que me distraía con el espacio lleno de planeticas moviéndose. Y a medida que cavilaba, se sucedía lo que estaba pensando, voltee a mirar donde estaba Ytox, el chico que hacia de director del comic, y vi como levantaba su índice derecho en aprobación, sonreí. Y volamos con los caballitos alados entre el universo colorido al frente nuestro, algunos de los chicos volaban en perros, otros tenían gatos con alas, jirafas, ballenas, iguanas, delfines, cóndores, etcétera. 



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Comenzamos en fila india a volar por nuestro sistema solar, pasamos junto a todos los planetas y sus lunas, incluso a Urano con sus lunas y anillos. Allí nos evaporamos y cambiamos de universo, aparecimos dentro de un castillo inmenso hecho en gelatina de colores, donde vivía un rey y su reina de gelatina👊. Todos los habitantes del castillo eran de gelatina, cada uno de diferente color. El hijo mayor del rey un chico de nombre Glotun, nos invito a la mesa principal donde comimos gelatina verde dulce, muy dulce con sabor a fresa. Nos contó Glotun que para viajar por el universo de las canciones ocultas deberíamos de comer otra porción más de gelatina. Por un momento me salí de lo que estaba haciendo, y no supe si todo eso era real o no y me sentía algo culpable.



Cuando sentí un golpecito suave en mi hombro, era Rosita.

Rosi:  No es tu culpa, no es solo tu aventura… somos todos, estamos todos metidos en este video, en esta película animada, todos éramos en aquel entonces muy similares en nuestros sueños, todos y cada uno de los chicos que vistes en la chiva. Treinta y tres en total, somos los “loquitos” perdidos dentro de la magia de la creación a nuestro propio modo original. Nos han dado la libertad del libre albedrio y la hemos aprovechado para el bien de crear esta realidad, esta película donde todos compartimos y disfrutamos, al tiempo que usamos las herramientas que nos brinda la quinta dimensión… no te parece fantástico...!?.

Cerré los ojos y cuando los volví a abrir estaba en mi otra habitación escribiendo, convertido en carácter comic con vida animada, estaba bien dibujadito y graficado con el simplón Flash 3D. Los retoques a mi rostro los arreglaron en fotoshop, porque tenía la cara llena de líneas y los ojos llenos de lágrimas derramadas por Mo y Belle Betún. Cerré el cuaderno donde escribía con lapicera roja de esas de mil pesos y me comencé a desvanecer, pensé en la Rosi que me había “inventado” y se me dibujo una mueca de alegría en el rostro al recordar sus ojazos divinos, el color de su cabello, su falda blanca larga a media pierna que le dejaba ver ese comienzo de pierna de mujer que me satisfacía, su voz, su olor a mujer mágica, su piel, sus labios que cuando hablaban parecía enviarme piquitos, su bolsito en blanco y negro que llevaba cuando me imagino que nos conocimos en la biblioteca departamental de Cali, que parecía una copia de esos que hacen los Koghis en la Sierra Nevada de Santa Marta… y Rosi me sonrió otra vez con esa alegría, con ese respeto, con esa consideración, con esa inteligencia, y me dijo:
“James, no te desvanezcas
si te vas, dejo de existir
olvida los sinsabores
recupérame, búscame
estoy en la 5D
en la cabañita,
cuando ya no hacíamos el amor ❤
porque vivíamos dentro de él,
cuando mirábamos
a toda la creación
desde nuestro sitio favorito
soy las letras de tus poemas
la canción que florece
en tus muertes anunciadas;
soy las dimensiones, y
tu tiquete de salida
hacia el infinito
porque soy creación tuya
y con estos poderes me creastes
para poder tomar tu mano,
la de la imaginación
y acompañarte en tus
viajes por tus universos;
no importa donde vayas
si al ayer o al mañana
de todos modos, todos los lugares
son tus ahoras
sabes eso bien James…
soy la flecha que Gibran
soltó de su arco
cuando te enseñó al Profeta
sos Siddhartha y soy Govinda
somos las hadas creativas
soy la Gioconda, sos Leonardo
soy un girasol, sos Van Gogh
soy las modelos, sos Picasso
somos Godard, somos Wenders
soy los colores y el b&n
sos Andrés, soy el pantano
sos Teresa, soy el marido malo
soy una canción, sos Kristofferson
soy el mar agitado, sos la ballena
soy la presa, sos el predador
soy la víctima, sos el criminal
soy el principio, sos el final
Soy el éter, sos la eternidad
juntos somos el todo
juntos somos la unidad
juntos vencemos la oscuridad
juntos sacamos a una niña
de su sutil caída a la prostitución
juntos convencimos a un niño
de escribir un poema y de dejar el revolver
juntos cantamos rap en Medallo
juntos somos la Tribu de Omerta
juntos somos potencia por naturaleza
juntos somos pasión
juntos somos la sucursal del cielo
juntos somos el valle, el rio y la montaña
la ola y el acantilado
el desierto y el sol
la cucaracha y el zancudo
la Sabiduría y el Amor
la Fe y la Consciencia
Radiónica y el aletoso de Tato
Gustavo Andrés y Biblioghetto
los Farallones y Pance
las Rocosas y Alberta
Mount Hood ❤ y Mount Helens
Nepal y el Everest
el oso y el perro
el gato y la lagartija
soy tu sangre, soy tu hermana
soy tu mujer
soy tu amante
soy tu ninfa
soy tu diosa
soy tu inspiración
soy el regazo
soy la media naranja
soy hembra, sos macho
soy mujer y sos hombre
soy femenina, sos masculino
soy el polo negativo, sos el positivo
soy tierra, sos espacio
soy la luna, sos el sol
soy miel, sos la sal
soy imagen digital, sos el fotógrafo
soy el papel en blanco, sos la tinta
soy el poema, sos el escritor
soy el bolero, sos el baile
soy la rubia, sos el negro
soy un tambor, sos las manos que golpean
soy África, sos Europa
soy Atlántida, sos Ártica
soy Andexa, sos Axia
soy escudo, sos espada
en esta posibilidad de efectos
no te desvanezcas James
ya sabes que si te vas
dejo de existir… te necesito muchísimo

ámame… ❤❤ amémonos.”









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